sábado, 30 de agosto de 2014

De aquel lugar no salimos enteros

De aquel lugar no salimos enteros, algo quedó dentro, porque hay lugares a los que se entra completo y se sale roto; encierran las cenizas de un amor que se quemó por partes, abrazos que se forjaron a otros cuerpos y besos que se asemejaron a lo más cercano de vivir. Ya no somos los mismos, ni lo seremos nunca, porque en cada lugar dejamos un poco de nosotros; somos aquel rompecabezas con piezas incompletas, no porque no vinieran incluidas en la caja, sino porque con el tiempo las terminamos perdiendo y a algunas ya olvidamos dónde. Nos terminamos perdiendo en el laberinto que tenemos como mapa. Nuestros pensamientos son la soga que termina de ahorcarnos. Gritamos hacia dentro, pero las palabras siempre se encuentran gracias al eco que provoca el vacío que tenemos internamente. 

Muchos no sabrán lo que es ir por la vida queriendo tropezar con alguien que nos cure hasta las raspaduras, por tantas veces que la vida nos empujó hacia el abismo y no supimos estar dentro, tampoco supimos convivir con nuestros fantasmas interiores. No sabrán lo que es querer que pasen muchas cosas, así sea algo místico, pero tristemente lo único que pasa es la vida. Corremos en direcciones opuestas, porque en la dirección que íbamos no nos llevaba a ninguna parte, excepto al mismo sitio de siempre (como si eso fuese llegar a algún lado). Nos cansamos de seguir lo mismo, de las rutinas, de los sentimientos, de tratar de encontrarle un sentido a la vida, nos cansamos de amar, de darlo todo y quedarnos con nada. Ya no caminamos; corremos en polos opuestos con la esperanza de que en alguno de ellos podamos echar nuestras raíces.


Así que miramos al cielo nocturno y esperamos a que las estrellas nos guíen durante el camino. Entonces nos quedamos quietos, muy quietos, sin hacer ruido, esperando a que la soledad venga a hacernos compañía y a abrazarnos por la espalda, porque si vamos a derrumbarnos, por lo menos queremos estar alejados de todo lo que queremos, para no causar ningún tipo de daño.

martes, 12 de agosto de 2014

Razones de un ser irracional

1- Por lo general las cosas van mejor en la cama cuando dejás de asociar la palabra puta con un precio.

2- El destino es la palabra trampa. Los mismos que lo alaban al encontrarte, son los mimos que lo culpan cuando se van.

3- Hay preguntas estúpidas.
¿ Me querés como el primer día?
¿ Has pensado en mí todo el tiempo?

Te van a mentir de todos modos, deberías al menos no ponérselo tan fácil.

4- Es totalmente necesario que tu espejo y sus ojos no estén del todo de acuerdo y siempre sintás más felicidad cuando el te mira, que cuando vos te ves.

5- Si en tus caídas en lugar de quedarse con vos  te levanta, se llama amigo.

6- Alguien cuyo propósito es cambiarte a su antojo, jamás lo hace para quererte más a vos, si no para quererse él dos veces.

7 - Puede ser cierto que la ignorancia en el amor de cierta felicidad pero suele ser mejor estar triste que ser felizmente estúpido.

8- Sabés cuanto necesitás a alguien de verdad, cuando a su ausencia en lugar de llamarla soledad la llamás nostalgia.

9- No se trata de que ame tus defectos, si no de que los confunda con virtudes.

10-  La confianza es como la virginidad, una vez la perdés ya no hay modo de volver a ella.

11-  Hay palabras que se llevará el viento y palabras que crearán suspiros. Si sos capaz de diferenciarlas a tiempo ya tenés todo el aire a tu favor.

12- A veces hay más amor en la intensidad de un portazo, que en la suavidad de un te quiero, en el azote de un insulto, que en el halago de una palabra amable. Si solo sos capaz de ver con el corazón, jamás podrás oír con la mirada.

13- Nunca te quejés del olvido de alguien,  tuviste la oportunidad de hacerte inolvidable y fracasaste.

sábado, 9 de agosto de 2014

Anda, cerrá los ojos

Me iría a vivir a tu lado por el resto de mi vida, me mudaría a tus miedos, a tus manías, a tu forma de herir cuando amas, a tus angustias, a tu pasado, a tus defectos, a tus errores, a esa curva preciosa que se forma cuando sonríes; pero sobre todo, me iría a vivir a tu lugar, ahí donde sientes no sé qué, pero que duele no sé cuánto.

 Ahí me iría a vivir sin pensarlo dos veces, porque sé que la mayoría de la gente quiere estar en esos lugares donde todos han estado y donde todo está ordenado, pero pocos son los que se atreven a ir a esos lugares dolorosos que poseemos, a nuestro lado oscuro.

 Y yo con gusto curaría cada herida causada por esas personas que te han hecho sentir tan pequeño como un grano de arena, ahí, a esa parte que no te gusta. Así que cierra los ojos, vamos a soñar juntos, complementaremos nuestras cicatrices y haremos del recuerdo nuestra mejor historia. Vamos a recordar sin que duela. Anda, cierra los ojos.

HBD!!!!!!!!!

Los pequeños detalles

Muchos hablan de las despedidas, del desamor, de los malos momentos, de los fracasos, de las malas decisiones, de los errores, del dolor y de las lágrimas; pero pocos hablan de la magia que existe en el primer beso, de lo bonito y extraño que es tu primera vez con alguien, de la primera calada a tu primer cigarro, de aquellos mensajes que lees una y otra vez, de aquellas visitas inesperadas de personas que no estabas esperando pero que cambiaron tu vida, de los abrazos que se ven en los aeropuertos de personas que no se veían en años, de los atardeceres y de los amaneceres acompañados, de aquellas veces en que tu perro es el único que se emociona y se alegra al verte llegar a casa, de aquellas noches en las que se han escrito grandes historias, de aquellos lugares donde pasás por casualidad y recordás todo lo que pasó ahí tiempo atrás, de los veranos que se han escrito con tinta permanente, de los inviernos, de las canciones que te transportan a lugares inimaginables y a personas que ya no están, de la primera atracción hacia una persona y de las cosas que pasan dentro, de la grandeza de los pequeños detalles y no estoy hablando de cosas, muchos no entienden que los pequeños detalles no son cosas, sino acciones que salen de lo más bonito que poseemos, es decir, del corazón.