sábado, 28 de febrero de 2015

El placer de lo simple es..

El olor a ropa
recién lavada,
su frescura.
Una gota de lluvia
cayendo en la mejilla.
Darte la mano,
estrecharte en un abrazo.
Estremecerse con una
mirada,
acariciar una sonrisa.
Caminar juntos,
unidos por el corazón.

Es el placer de lo simple...

Posar la mano en el aire
y sentir su brisa.
Besar el sol,
dejarse mecer
por las olas de la mar.
Llenar un cubo
con palabras bonitas
y lanzarlas al mundo.
Reír sin parar,
llorar de felicidad.
Leer...leerte.
Escribir...escribirte.
Pasar los dedos
por tus paginas,
ver caer la hoja
del árbol.
Sentir una respiración.

El placer de lo simple es...

Latir con la vida.

viernes, 13 de febrero de 2015

Vida es..



Un día alguien me preguntó que qué era la vida. No tuve una respuesta en ese momento. Yendo a mi casa, traté de encontrarle varias respuestas a la misma pregunta. No puedo hablar en general, porque cada persona tiene un concepto en sí sobre lo que es la vida, esto varía de lo que ha vivido y de las experiencias que ha tenido. 

Unos pensarán que la vida es nacer, crecer, estudiar, entrar a la universidad, conseguir un buen trabajo, casarse, tener hijos y morir de la mejor manera. Otros dirán que es comer, ir al baño, dormir, sobrevivir de una manera digna y finalmente morir. Están los que seguirán la teoría de la humanidad: nacer, reproducirse y morir. 

Para mí la vida no tiene un concepto en sí. La vida es una oportunidad para experimentar una serie de eventos, lo importante aquí son las personas que conocemos en el camino, aquí no importa el final de la vida, sino el camino que estamos caminando. Si miramos hacia atrás nos daremos cuenta de lo mucho que hemos avanzado, pero si miramos hacia adelante nos daremos cuenta de lo poco que nos queda por vivir. Lo que importa es lo que hemos recorrido, a quien hemos conocido, las elecciones que hemos tomado (sin importar si fueron buenas o malas), aquí se trata de aprender de lo poco que vivimos. 

La vida es la mejor escuela, te enseña a través de los peores momentos, en donde aleja a todos para demostrarte a ti mismo de cuán eres capaz de sobrepasar una situación de esa magnitud. Y sin importar cuán alto estés, ella te empuja intencionalmente sólo para ver si te levantas o si te quedas tirado. 

La vida es una lección, se trata de ir aprendiendo de cada situación. No te olvidés de dejar las mejores cicatrices en aquellas personas que se van quedando en el camino, porque tu recuerdo dependerá de cuánto las hayás marcado (aseguráte de no dejar cicatrices dolorosas, aseguráte de ser una de esas cicatrices que te gusta quitar la costra, sólo para que sangren de nuevo y sentirlas otra vez). De eso se trata, de ir dejando las mejores cicatrices en las personas correctas. Que llegará el día en que mirarás hacia atrás y verás una larga fila detrás de ti, será tu historia. Trata de que sea la mejor posible. 

Y por más que tratés de quitar a alguien de tu vida, no podrás, porque una vez que alguien haya entrado en tu vida, ya no podrá salir de ella, aunque se vaya. ¿Cuántas veces te ha pasado que querés olvidar a alguien y no podés? ¿Ves a lo que me refiero? Las personas no se van del todo de tu vida, se quedan para siempre, acompañándote en formato recuerdo.

La vida es el cortometraje más largo, de nosotros depende ponerle música de fondo a los momentos. Hay drama, dolor, soledad, alegría, muertes, nacimientos, angustias, problemas, éxito, fracaso, lágrimas, sonrisas, caídas, tropiezos, procedimientos que nos llevan a un resultado, resultados que se ven conforme a lo que hacemos, hacemos lo que amamos, amamos lo que queremos, queremos lo que deseamos, deseamos lo que anhelamos, anhelamos lo que un día soñamos y soñamos porque la vida es mejor así, porque la vida es un sueño de alguien más. 

En la vida hay que cometer los mejores errores y las mejores locuras, al final eso es lo que te hará reír de viejo. Y es lo único que nos llevaremos de este mundo: cómo nos hicieron sentir las personas. La vida es nuestra película y la veremos completa el día que fallezcamos.

Tal vez la vida no sea una máquina de cumplir deseos, pero sí una oportunidad para alcanzar nuestros sueños. No se trata de superar a alguien, sino de llegar más alto que nuestras expectativas. Lastimosamente los soñadores están en peligro de extinción, cada vez son menos las personas que sueñan y creen que sus sueños se harán realidad, son pocas las que aún creen en las estrellas fugaces. La excusa que más he escuchado es “La vida mató mis sueños”, pero en realidad, la vida los mató a través de ellos. Porque nosotros tenemos en nuestras manos el poder para hacerlo.

La vida es un sentimiento abstracto: puedes tocarlo, vivirlo, sentirlo, gozarlo.

La vida es uno de esos regalos inexplicables, que les das vuelta, y vuelta, y no le encuentras un sentido, pero un día se lo encuentras.

Hoy es cuando...

Yo sólo sé que no quiero comprender las cosas que tienen por objetivo quitarme la sonrisa, sé que no quiero privarme del placer de ser feliz ignorando lo que me hace daño. Ignorando a los que se han autodenominado mis enemigos, no, no quiero nada de eso. Quiero sentirme libre como un pájaro en pleno verano, con esa agilidad para volar entre las nubes y dormir en su nido entre las ramas de los árboles. 

Quiero tranquilidad interior más que la exterior: estar bien con uno mismo es mejor que estar mejor bien con los demás. Quiero emprender el vuelo por encima de mis miedos, mirarlo todo desde allí y darme cuenta cuán pequeños se ven los problemas desde las alturas. Y luego saltar sin esperar a que alguien se encuentre abajo esperándome, porque he decidido desde hoy ser feliz, no con o por alguien, sino con y por mí. 

Quiero mirarme en un espejo y ver frente a mí un mundo lleno de oscuridad, pero que también tiene estrellas y una luna llena que iluminan sus valles. Hoy vuelvo a nacer, perdonaré para ser alguien libre, dejaré los pensamientos a un lado y me llevaré lo que hace brillar mi estrella, mi estrella favorita. Escalaré la montaña que me dijeron que no podía y cuando esté en la cima los saludaré y les sonreiré.

 Aprenderé a no preocuparme mucho por las cosas que no tienen remedio, ni por mi corazón roto, porque sé que en el preciso instante en el que le doy la entrada a mi vida a alguien, también le estoy dando el poder para hacerme pedazos después. O cuando se vaya. Un día aprendí que así como la comida tienen fecha de vencimiento, también la parte de la gente caduca en la historia de los demás. 

Nada dura para siempre, ni el rencor, ni el remordimiento, ni las ganas, ni el eterno adiós nunca dicho. Aprenderé a dejar ir. Daré tiempo al tiempo y dejaré que él haga su trabajo, dejar que con los años el dolor de las heridas se vaya agudizando. Las personas dolerán lo que tengan que doler para luego convertirse en una gran lección de vida. Así como soy bueno declarándome la guerra, también soy bueno firmando los acuerdos de paz. Hoy me doy la mano a mí mismo.