jueves, 28 de julio de 2016

Retorno

Ajá, sólo vos y yo sabemos lo que duele quedarse viendo cómo el otro se va. 

No sé qué sería de mí si no tuviese estas raíces que me hacen quedarme quieto cuando el mundo tambalea y cuando mis miedos me hacen tiritar fuerte.

 Y me hacen parecer un demente que no sabe si tumbarse al suelo porque se ha rendido o permanecer de pie cuando todas las partes ya se han rendido.

 Yo no he desistido, sigo esperando a que suene mi canción favorita para que los cristales que vos rompiste, bailen como queriendo quedarse sordos y así no oír nunca más lo que tanto prometías. 

Y es que un día me hiciste todo el daño con el mismo tamaño de la sonrisa que me sacaste. Eso es proporcional. Ya lo sé. Lo supe con vos. 

Estrenás desastres cuando estoy a la deriva de mis inseguridades y me hacés querer comerme un mundo que arderá mientras lo mastico y trato de digerirlo. 

Me es fatal y me sabe peor. No sé qué quiero, pero sé que lo quiero contigo. Y eso es lo bonito de cuando conocés a alguien con quien querés hacer hasta lo que aún no existe y hacer turismo en lugares que nadie ha visto sonreír.

 No busco otras alternativas desde que llegaste a mi vida y desde que me hiciste rimar melancolía con querer regresar sólo por un beso. 

No sabés qué lejos estoy desde aquel día e inexplicablemente sigo en el mismo lugar.

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