Quiero que me conozcás y que no te vayás al ver que traigo un incendio debajo de la ropa, y que por mucho tiempo que pase, no habrá ninguna lluvia que apague toda esta utopía. Te invito a una noche donde vos y yo seremos a quienes las estrellas pidan sus deseos y que no te sorprenda que muchas de ellas pidan lo mismo: que te quedés sólo por esta noche. Y que no haya más noches por delante, porque de lo contrario me veré en la obligación de violar toda regla puesta sobre el universo para que no te quemés.
No comprendaás nada, mejor vení a darme un abrazo tan inmenso y tan letal que sea medicina y destrucción a la vez, porque morir en tus brazos ha de ser de lo que me ha venido hablando la vida todo este tiempo,porque no quiero que me soltés, ya que lo que yo quiero es prenderle fuego a tus miedos y congelar el tiempo cuando estoy con vos.
Les señalo tu boca siempre que me preguntan que si alguna vez he tocado el cielo, porque para mí vos sos mi infinito, sos la galaxia aún no descubierta y que tanto busca encontrar la NASA y la isla que el mar no quiere enseñarle a nadie. Y es que sin vos el año sólo tendría días, sin estaciones, ni risas, ni miradas bonitas ni nada de eso. Vos sos la razón, el motivo y la circunstancia que me empujó a hacer todo esto y a ser este desastre. Sos ese magnetismo que atrae a los polos opuestos.
No más días tristes, pido más días grises a tu lado. Más canciones que nos hagan no querer irnos nunca, y menos estaciones que van de prisa con un único propósito: que se termine el invierno. La verdad es que siempre le he tenido miedo a los días impares, porque me recuerdan que a veces toca que andar solo por la vida y mirá que de eso sé mucho. Pero un día venís a mí y me hacés dudar hasta de mi existencia, me hacés no querer morir nunca cuando antes de vos la soga era mi único aliado, me hacés darme cuanta de qué puente quemar porque separa y cuál cruzar para llegar a mi meta, que siempre has sido vos.
Aparecés de la nada y te convertís en indispensable de un día para otro. Yo no creía en las casualidades antes de vos, hoy comienzo a creer que aquel tropiezo en realidad no fue un accidente, fue la más bonita de mis casualidades.
Es indiscutible debatir sobre lo que ya se sabe: has venido para quedarte, porque cuando has conocido a más gente que viene para irse, sabés cuando alguien ha venido para hacerte sonreír mucho, pero mucho y por mucho.
No sé qué te has creído vos, pero por favor no dejés de mirarme de esa forma. Ni siquiera sé qué has traído con tus buenos consejos y esa manera de verme a la cara y decirme picudo, pero por favor no te lo llevés como se lleva la marea las palabras.
Esta vida sólo se vive una vez y yo espero gastarla con vos hasta el último aliento. Tomame a mal, a bien, a medias, a pedazos; pero qereme de la única forma en que se puede querer a alguien: ni a medias, ni a pedazos, sino aceptando al otro tal cual es, con sus imperfecciones, sus desviaciones, sus insoportabilidades y las probabilidades de perderlo algún día. Yo estaré ahí de aquí para siempre. Para vos.
Yo sólo sé que he querido hacer con vos lo que no me atreví con nadie más.
Pelear con gigantes es mi meta por sacarte tan siquiera una media sonrisa, cuando tu mirada la llevés por los suelos y no encontrés más paisaje para reflexionar sobre tus heridas. Sos de esos chavalos que no los cura el tiempo, más bien, el tiempo se cura de ellos.
No hay comentarios:
Publicar un comentario