martes, 25 de marzo de 2014
25 de marzo de 2014
Hoy, he mirado y revisado mi lista de contactos cinco veces. No había nadie a quién me quisiera contárselo. Y después de pasar dudando tu nombre cuatro veces, me he dado cuenta de que eras al único a quien quería decírselo. Hola Pi, esto es una carta, como muchas otras. Una carta a quien quiera que fuiste. Creo que siempre has sido importante, quizás por eso necesito que dejes de serlo durante un tiempo, porque necesito encontrar un nuevo sitio para vos. Mirá, ha llegado un punto en el que no tengo nada que decirte. te caés y la vida espera a que te levantés y sigás, porque eso es lo que tenés que hacer. Lo siento no puedo ser perfecto. Me rindo. Me he rendido vida, mundo, universo, quien quiera que esté allí. Oime. Adiós. En realidad, no me voy a ninguna parte, pero cuando mañana me mirés, y yo no te sonría como solía hacer verás que algo ha cambiado. ¿Que más da si nos quisimos o no? Si te fuiste fue porque ya no me querías. Supongo que hay personas que aunque sigan ahí, nunca estarán. Aunque estén en tus sueños, nunca se habrán dormido pensando en vos. Y aunque cueste aceptarlo, vos sos una de ellas. Así que ya no quiero saber de vos. Esta carta es solo para decirte adiós. Voy a despedirme como nunca había hecho Pi, porque siempre tenía la esperanza de reencontrarme con vos, en algún momento, un domingo en el cine, o un jueves el café, y ya no quiero tenerlo. Y esta despedida no es para decirte que volvás, ni que vengás conmigo. Simplemente sentía que te debía una explicación. Sabés, es eso, mi diario acabó sabiendo demasiado sobre vos. vas a ser importante para muchísimos otros chavalos, y espero que no cometás el mismo error que hiciste conmigo. Hay amores que hacen historia, el nuestro hizo leyenda.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario