Te verás con el corazón más vacío que las manos;
te verás sonriéndole por ratos a la vida
y verás cómo la vida se ríe de vos.
Idiota, que el amor no duele.
Que el amor no engaña,
que el amor no ensucia.
Que lo que arrecha es sentirse pendejo
por luchar contra la propia conciencia;
sobre todo cuando está limpia.
Y que no es por vos, que es por mi.
Por mi y por tus ganas de borrarme
y que esta vez no sea el maquillaje.
Que no te engañés, que no me engañás.
Que querer no implica engañar.
Que querer no implica ocultar.
Y fuiste capaz de mentirme mirándome a los ojos.
Qué valiente.
Qué ironía.
Qué pendejo.
Bebete otra que a este olvido invito yo;
porque ya ni borracho me echarás de menos.
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