sábado, 2 de septiembre de 2017

SOS VOS QUIEN ESCRIBE LA HISTORIA

Si necesitás llorar, llorá. No retengás todo ese océano que llevás dentro. Respirá profundo y encontrá en el fondo las razones por las que seguir intentando salir. No todos merecen ser recuerdos, algunos merecen ser algo más que fantasmas que el tiempo barre a su ritmo y se los lleva al rincón empolvado del universo.


Quiero dedicar estas palabras a aquellos seres que no encuentran su lugar en el mundo, que ni siquiera un abrazo logra sacudirles el polvo, el frío y la soledad que llevan en el borde de su vida. Quiero decirte que, en el momento en el que te parás frente a la ventana a mirar la lejanía, alguien al otro lado del mundo, también piensa que sos hermoso. Hermoso a tu medida, complexión y sonrisa.

No sos del todo oscuridad, como la luna no es todo el tiempo luz. A veces se oculta, no queda rastro de dónde estuvo las noches anteriores, ¿dónde está? ¿en quién piensa cuando el cielo la extraña?
Incluso en los malos días, sale el sol. Así que no te detengás, seguí el ritmo de las cosas que carecen de sentido, construí un hogar en el camance de la sonrisa que te compone los días.

Sé velocidad, peligro y salvación, pero no te murás jamás mientras la canción siga sonando de fondo.

Me pregunto, cuántas veces tuve que huir de un sepelio, cuántas veces me venció el dolor cuando estaba en una lucha inmortal conmigo mismo, cuántas veces el atardecer me sonrió a distancia mientras yo no dejaba de contemplar el desastre en el que fui feliz, cuántas veces tuve que tirar la misma piedra para que tropezara una sola persona en mi camino y que, a raíz de ello, surgieran destellos de luz; cuántas veces tuve que soltar una mano para quererme, porque, de lo contrario, aferrarme hubiese significado ser consciente de las puñaladas.

Hoy veo en retrospectiva y me doy cuenta de que muchas personas nunca estuvieron, que se limitaron a seguir mi baile, pero jamás bailaron conmigo, sólo me miraron desde la banca de los corazones rotos. Pobres de aquellos, me digo a mí mismo, permanecieron para no hacerme daño y terminaron sangrando a través de mis heridas.

Agradecer a todos aquellos que me vieron incendiarme mientras otros dormían, a aquellos que me vieron sangrar mientras otros dormían, a aquellos que abrazaron cada parte descompuesta para encontrarle un sentido, una forma y un motivo para sonreír, mientras otros dormían.

Si necesitás reír, reí. Qué importa si te hicieron daño en el pasado, ahora aquel es un lugar muerto del que no puede florecer ninguna rosa. Reí como loco, como demente que ha encontrado el secreto para ser feliz, como un irreversible maniaco que busca con urgencia viajar por el mundo y descubrir nuevas experiencias.

Salí, corré desnudo a media noche, desvestite los remordimientos y odios, dale en la boca a aquellos que hablan serpientes de vos, cogé en la cocina, en el sofá, en el jardín, pero no te pongás triste por personas que no podés cambiar. Es tu libro, tu historia, tus personajes, tus puntos, tus comas, tus páginas. Sos vos quien escribe. Y yo te recomiendo que escribás una historia que nunca nadie pueda pasar a la pantalla grande, porque es demasiado. Demasiado real e indestructiblemente vos.

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