sábado, 2 de septiembre de 2017

No soy nada de eso

No soy prototipo ni estereotipo, ni una figura a la que moldear ni una cara bonita ni fea, ni un cuerpo gordo ni delgado, ni unos granitos ni unas arrugas, ni unos tenis, ni una talla ni un qué bonita te queda esa camisa. No soy tu apunte de dedo ni tu murmureo, ni tu comentario ni tu crítica, ni tu ideal ni tu realismo, ni tu pasado ni tu presente ni quizá tu futuro. No soy un cigarro entre dedos, ni una bala atorada en el pecho, ni los puñales que llevo clavados en la espalda, ni la forma en que me comporto ni en la que pienso ni en la que siento. No soy los adioses que he dicho ni las apretadas de mano que he dado, ni las palabras que me he tragado, ni los silencios que he reproducido, ni los infiernos en los que he ardido. No soy el desborde de ningún río ni el desemboque a ningún mar. No soy el maje de mis sueños, ni qué pesadilla de hombre, ni el se ve buena persona, ni el ojalá se quisiera un poco más. No soy los colores que visto, ni la vulnerabilidad de las madrugadas, ni los inviernos anhelando volver atrás, ni la sinfonía de una plena ni caótica. NO SOY TUS CONCEPTOS, NI LOS MÍOS: SOY. ASÍ. SIN MÁS. DEL VERBO SER. Y QUÉ BONITO. Y QUÉ TERRIBLE. PARA VOS, DIGO.

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