lunes, 23 de marzo de 2020

Distancia somos todos

¿Se puede sostener una mano a mil kilómetros de distancia?
Todo depende de la mano, de la fuerza, de las ganas, del apego, del viento y las ventanas.
De ver la fotografía correcta.
De entender las nubes cuando pasan.
De ver llover y creer que la tormenta besa.
De sonreírle al espejo, con brillos nuevos.
Nos han mentido, nos dijeron que no se podía querer de lejos.
Y se equivocaron, porque todos llevamos distancia dentro, y la sacamos cuando menos lo esperamos.
Y le hablamos, y le respondemos cuando pregunta.
Y la besamos.
Como tranquilizándola un poco, y diciéndole: Tan lejos no estamos.
Y se siente bien. Ya no quema, ya no duele, ya no rompe.
Solo es silencio.
Y una llamada, un mensaje, un audio, un todo.
Y listo. Somos reales, de verdad, queremos.
Y nos hacemos sentir.
Simplemente, porque todos, somos distancia

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