lunes, 23 de marzo de 2020

Escapar

Escapar 
Vivía junto a mí en una cueva muy pequeñita. Aunque no éramos pequeños, ni nos gustaban las cuevas, pero nos habíamos hecho creer que era lo que nos correspondía.
Cada vez nos costaba más encajar en aquel diminuto espacio que teníamos destinado, los cuerpos se nos engarrotaban y las piernas nos pedían caminar. Algo en el interior susurraba palabras de libertad, hasta que esos susurros se convirtieron en gritos, y una luz se encendió en nuestros ojos.
Una mañana, cansados de encogernos, salimos de la cueva, nos estiramos mucho, como si quisiéramos tocar con los dedos el sol, y salimos a buscar lo que merecíamos.

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