Todos
en algún momento hemos creído encontrar la felicidad en una relación, hasta que
ésta termina.
La
mayoría de las veces cuando se está sólo, medita acerca de lo qué es la
felicidad. Realmente como he dicho en otras entradas la felicidad está
únicamente en uno mismo y únicamente amándose uno mismo va ser capaz de no
aceptar menos de lo que uno merece.
Somos
seres sociales, hasta aquí no descubro nada nuevo, desde el mismo momento en
que nacemos necesitamos crear vínculos con nuestros papas y familia,
posteriormente con nuestros iguales creando relaciones de amistad para más
tarde crear relaciones de pareja.
No
obstante hay aspectos que debemos de conocer y experimentar si queremos tener
una relación de pareja sana que nos aporte satisfacción y felicidad.
El
formar parte de una pareja es voluntario, es una decisión personal que tomamos
en algún momento dado, decidimos unirnos emocionalmente a una persona que
consideramos la compañía ideal. Esta disposición debe ser continua y recíproca en
la relación ya que el que es libre para estar con otro también lo es para dejar
de estarlo. Tener esta idea presente nos ayuda a cuidar la relación y a cuidar
del otro.
Para
poder respetar al otro hay que aceptar y comprender las diferencias no como algo
negativo y que nos separa, si no como algo que ayuda a conocer a la persona con
la que compartís tu vida.
El
compartir en pareja tiene que ir más allá, tiene una dimensión mucho más grande. El
compartir experiencias, sentimientos tanto de pareja como personales, el
compartir valores, preocupaciones y temores. En definitiva estar el uno con el
otro, siendo eso lo único que tiene importancia en ese momento, esto es lo que
le otorga calidad al tiempo compartido.
Para
que haya una buena comunicación hace falta que el que hable sea capaz expresarse
de forma clara y por parte del que escucha es necesario la habilidad para para
encontrar respuestas incluso sin ser dichas, ya que el silencio responde muchas
preguntas.
Así
mismo no enfocarnos en lo negativo de la persona, y tener la habilidad de
valorar las virtudes, costumbres, incluso podrías adoptar de esa personas la
cosas buenas, hacerlas propias.
Recordar
que el hecho de haber estado solo no signifique que tu vida era desagradable
antes de esa relación, para que al momento que esa persona no se encuentre en
el panorama, no te hayás perdido a vos mismo, y no te sintás vacío.
Cuando
iniciás una relación de pareja no debe estar en nuestra mente como algo sin
fín, aunque una vez que se está en ella no podés ver la ruptura como una
solución a todos los problemas.
Para
ello es necesario conocerse, para saber hasta donde termina la responsabilidad
del otro, y cuando empieza la tuya. Solo alguien que se ame no podrá
conformarse con poco ni nunca faltarse el respeto con tal de estar en una
relación.
Hay
cosas que nos hacen los demás y hay cosas que permitimos, y es allí cuando se
debe de valorar si eso es lo que realmente te hace feliz y te satisface. No
debemos idealizar las relaciones porque eso nos lleva a terminar en relaciones
tóxicas, que no te harán feliz a largo plazo.
Es necesario que se evalúe
constantemente, mantener un grupo de apoyo cercano, de tus mejores amigos, y
familia.
Ante
todo amarse uno mismo.
Ya me diste ganas de escribir, te lo juro.
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