En momentos difíciles nos parecemos. Heridos somos iguales, rotos y tocando fondo.
Aunque nos hayan atropellado distintas cosas. Aunque haya pasado un carro distinto y por querer seguirlo nos tropezamos y nos pasó encima. ¿Jodido no? ¿Y ahora qué?
Dolor, tristeza, llanto. Da igual. También ahí no hay diferencias. Ni clases, ni colores. Todos a una en diferentes posiciones quebrándonos, partiéndonos en mil pedazos.
Pero no pasa nada. También nos parecemos en algo. En eso. En la capacidad de sacudirnos, de movernos despacio, pero movernos al fin. De alzar el vuelo sin saber a dónde vamos. La idea es no quedarnos ahí. Ni un segundo más.
A oscuras todo parece igual. Pero no todo está en el mismo lugar. Aprendé a tocar. Y andate lejos. Corré, brincá. Sentí y no regresés más. Hay más cielo por delante, familia que te extraña, amigos que te aman y nuevos amores.
Dolor, tristeza, llanto. Da igual. También ahí no hay diferencias. Ni clases, ni colores. Todos a una en diferentes posiciones quebrándonos, partiéndonos en mil pedazos.
Pero no pasa nada. También nos parecemos en algo. En eso. En la capacidad de sacudirnos, de movernos despacio, pero movernos al fin. De alzar el vuelo sin saber a dónde vamos. La idea es no quedarnos ahí. Ni un segundo más.
A oscuras todo parece igual. Pero no todo está en el mismo lugar. Aprendé a tocar. Y andate lejos. Corré, brincá. Sentí y no regresés más. Hay más cielo por delante, familia que te extraña, amigos que te aman y nuevos amores.
No hay comentarios:
Publicar un comentario