Podríamos querernos en broma, esperando que se asome un poco la verdad.
Podríamos ser el polvo que hay en el desierto, infinitos digo.
Podríamos dejar de ser vos y yo, y no para ser un nosotros, sino para ser un todo.
Podríamos hacer locuras, como hacer el amor por ejemplo, con tus papas en la habitación de al lado, ahogando todos los gemidos, esperando que no sea tan difícil como todos los te quiero que tuve que ahogar en el silencio, para no quedarme afónico.
Que podríamos matarnos lentamente, con miradas dulces y besos suaves. O podríamos hacerlo rápido con arañazos por la espalda y besos por el pecho.
Podríamos, pero no queres. (o quizás es que no has llegado todavía, como mi valor, el que necesito para decirte todo lo que te he escrito, todo lo que he callado en, con tu nombre tachado, entre gotas de café e insomnio).
Podríamos recorrer el centro del país, a oscuras, sorprendiendo a antiguas calles, que habrán visto historias bonitas, pero ninguna como la nuestra.
podríamos salir a fiestas hasta las tantas, bebernos hasta las bocas, y volver más contentos por tenernos que por todas las copas.
Los viajes a solas en los micros están bien, pero con música de fondo se sienten mejor, ¿y qué mejor música que tu sonrisa?
No quiero regalos caros, quiero regalos con valor, como tu tiempo, tus años, tu vida. La quiero toda, a mi lado.
Que quizás no te puedo dar los versos más bonitos, ni los más buenos, te lo aseguro, pero te puedo dar los besos más sinceros que hayan salido de cualquier pecho.
Y ya sabés que el verbo poder, siempre pude. Quizás era mi punto débil. Como vos.
jueves, 27 de febrero de 2014
Escrito: ¿Sientes la nada?
-¿Qué pasa? ¿Sientes la nada? - Preguntó el viejo con una sonrisa sarcástica.
-No, no siento nada - Respondió el niño.
-¡Eso es! No sientes nada. Absolutamente nada, y por ello ya sientes algo ¡Sientes la nada! - El anciano estaba eufórico, agarrando al niño por los hombros mientras el jovencito le miraba asombrado.
- Entonces... No siento nada y por ello siento la nada. Al sentir la nada ya siento algo ¿Sentir nada es sentir algo?
- Exactamente. ¡Eureka! - El viejo se apartó de un salto mirando extasiado al muchacho- Sientes y no sientes. Eso es lo que te hace sentir ¡El saber que no sientes hace que sientas la inexistencia!
El niño se fue asombrado, sabiendo ahora que sentía, que no estaba vació. Sabiendo que el no sentir era lo que le llenaba. Lo que llena al que no siente es la nada, y con ello siente.
-No, no siento nada - Respondió el niño.
-¡Eso es! No sientes nada. Absolutamente nada, y por ello ya sientes algo ¡Sientes la nada! - El anciano estaba eufórico, agarrando al niño por los hombros mientras el jovencito le miraba asombrado.
- Entonces... No siento nada y por ello siento la nada. Al sentir la nada ya siento algo ¿Sentir nada es sentir algo?
- Exactamente. ¡Eureka! - El viejo se apartó de un salto mirando extasiado al muchacho- Sientes y no sientes. Eso es lo que te hace sentir ¡El saber que no sientes hace que sientas la inexistencia!
El niño se fue asombrado, sabiendo ahora que sentía, que no estaba vació. Sabiendo que el no sentir era lo que le llenaba. Lo que llena al que no siente es la nada, y con ello siente.
Suicidas
Hay tres tipos de suicidas:
Los primeros, los de la miseria.
Pueden ser ricos o pobres,
pero algo pasó que les llevó a la tragedia.
La marginación y el insulto su cabello peina.
No sienten amor, solo reciben dolor.
Y en un momento de locura,
cuando se hartan de su existencia
no luchan, acaban con ella.
Los segundos, los que lo tuvieron todo,
Aquellos que pierden su dinero, poder y oro.
Tampoco sienten amor, pero por falta de corazón.
Ganaron todo, quien sabe cómo,
y ahora que lo pierden
saltan al hoyo.
Son los más tristes, no por su motivo incierto,
si no porque en vida creyeron ser felices
y descubrieron que jamás lo fueron.
Y por tercero, los de una amarga brisa.
Aquellos que pierden la ilusión de la vida
y con un suspiro se la quitan.
Quién sabe si son gente de bien,
suelen ser de una sola clase. También
les falta algo, pero es un vacío inexacto.
Son músicos, escritores, artistas y poetas.
Aquellos que al abrir los ojos al mundo
el mundo les devolvió pena.
Aquellos que al ver la fatalidad
Se decidieron suicidar,
pues no hay nada que les llena
en un mundo de miseria.
Los primeros, los de la miseria.
Pueden ser ricos o pobres,
pero algo pasó que les llevó a la tragedia.
La marginación y el insulto su cabello peina.
No sienten amor, solo reciben dolor.
Y en un momento de locura,
cuando se hartan de su existencia
no luchan, acaban con ella.
Los segundos, los que lo tuvieron todo,
Aquellos que pierden su dinero, poder y oro.
Tampoco sienten amor, pero por falta de corazón.
Ganaron todo, quien sabe cómo,
y ahora que lo pierden
saltan al hoyo.
Son los más tristes, no por su motivo incierto,
si no porque en vida creyeron ser felices
y descubrieron que jamás lo fueron.
Y por tercero, los de una amarga brisa.
Aquellos que pierden la ilusión de la vida
y con un suspiro se la quitan.
Quién sabe si son gente de bien,
suelen ser de una sola clase. También
les falta algo, pero es un vacío inexacto.
Son músicos, escritores, artistas y poetas.
Aquellos que al abrir los ojos al mundo
el mundo les devolvió pena.
Aquellos que al ver la fatalidad
Se decidieron suicidar,
pues no hay nada que les llena
en un mundo de miseria.
He perdido
No me quise retirar a tiempo porque una retirada a tiempo no es una victoria, es concederte la derrota sin terminar de luchar; cobarde. ¿A tiempo para qué? ¿A tiempo para esconderme detrás del sofá y ni siquiera pegar el ojo a la ventana para ver cómo sale la vida por la puerta principal sin despedirse? ¿Quedándome intacto con la piel rosada y lisa? No, yo quiero una gran derrota, una ruptura de corazón a lo grande; que duela, que sangre. Volar por los aires. Caer de cabeza contra el suelo más precioso y duro de la ciudad. Reventarme las rodillas al derrumbarme tras el disparo. ¿Por qué iba a huir del bombardeo si tenía asiento en primera fila?
He perdido.
Nunca he pretendido ponerme a salvo, cubrirme las espaldas que antes me besaban. Siempre quise llegar hasta el final; leer la frase de mi lápida, algo como “ni el único ni el último”. Cuántos cadáveres habrán…
Todos de bar en bar, de parada en parada.
Patada a patada.
Comparando a todos los corazones con el que una vez fue el mejor de la ciudad.
Has ganado por haberlo intentado, dicen.
Que no, he perdido. Pero no por ello voy a dejar de reírme como un loco.
Mira, hoy –sin ser fin de semana ni nada- voy a salir a lucir las heridas. Las marcas de todas esas batallas que se han librado de piel hacia dentro con disparos retumbando en cajas torácicas y cuchillos afilados en vez de costillas –por eso los últimos abrazos rasgaban tanto- . Voy a salir sin corazón y sin nada, con lo que llevo puesto: la derrota, y la cabeza bien alta; que me sientan como un guante.
Sólo me quedan las cicatrices, y un alma sin cicatrices es un alma muerta; así que miralas, mirame las cicatrices. Mirame a las cicatrices cuando te hablo, tené modales.
Perder es bonito porque las cicatrices son un complemento que te gusta.
Y salen con todo
con el puño cerrado.
Y después de mucho perder y mucho beber por lo perdido, se gana. Así, de repente. Después de una rutina maravillosa de cabeza agachada, fracaso, sonrisas forzadas, charcos y margaritas hijas de puta por todas partes te levantas un buen día –y digo buen día porque no todos los días se levanta uno sin desamor bajo el tatuaje- y estás vacío. El vacío es el premio. Ganar es vaciarse. Qué bello es el vacío. Maravilloso vacío. Ya no hay zonas arrasadas, ni escombros, ni neumáticos pinchados.
heeeeeeeey, a gritar por la ventana.
sí,, como lo oye, estoy vacío.
Callate, niño.
Aunque ganar también duele. También tengo heridas de ésas. ¿O es que ahora resulta que despellejarse atravesando por debajo la valla que hay entre el corazón de otro y la libertad, es un caminito de rosas?
Pero, oe, aquí estamos, bailando tan ricamente sin jeans ni zapatos: en bolas, para que nos cale bien la alegría.
Con el pelo de tonto cortado
y los labios buscando ajetreo.
Qué guapo estás resucitado.
Eso me digo todas las mañanas delante del espejo mientras canta spotify
Es que hay canciones
que son
como un beso de abuela en la mejilla
al volver del colegio.
martes, 25 de febrero de 2014
...
He tardado mucho tiempo en hacerme fuerte y crear escudos como para que vengás vos y me desarmés sin ningún tipo de esfuerzo. Y yo aquí, desnudo de alma, tratando de esconderme. Pero no hay manera, no hay manera.
viernes, 21 de febrero de 2014
Todo o nada!
Tirado en la cama, viendo a las nubes por la ventana de mi cuarto, diferentes formas, unas más grandes que otras, a veces blancas y brillantes, otras veces grises y opacas, representan bien a la humanidad en ese cielo infinito ante el cual suelo soñar una y otra vez. La compu está reproduciendo una de esas películas que tienen miles de puntos grises y negros, son como millones de hormigas en la pantalla. Ningún sonido, excepto el de mi corazón latir y el del viento fluir, chocando entre sí, escucho a lo lejos a los pájaros cantar, en la carretera abierta, donde cualquier ser viviente puede sentirse libre, al punto de sentir que está conduciendo sobre el cielo, es la carretera que conoce mi lado salvaje y que me conoce más que nadie, porque la he recorrido entera, de principio a fin, ha sentido mi furia, mi desesperación, mi ansiedad y mi lado más oscuro.
Me apresuro a vivir, porque el mundo gira demasiado rápido, y los días ya no son días, sino unas cuantas horas que se desvanecen en el reloj. Las noches son insomnios producidos por nombres y apellidos que revolotean en mi mente, y el único abrazo que siento es el del humo del cigarro rodeándome. Pensando en que no quiero morir siendo anciano y con mis sueños escondidos y sin haberlos cumplido. Pensando que quiero morir con todos mis sueños realizados, ellos habrán vivido su propio sueño, los tomaré de la mano y ellos serán mi último suspiro, mis sueños se irán conmigo, vaya a donde vaya. Soy sólo un soñador que un día soñó con convertirse en un gran hombre, no ha sido fácil el camino, pero no desistiré, persistiré, porque un día llegaré a la línea final de este gran recorrido que me he arriesgado a tomar. Prefiero pasar por el camino de brasas y espinas que pasar por el camino plano y sin piedras. Lo sé, es raro, pero así soy yo.
Mi lema es el mismo de toda la vida: "Vive rápido, muere joven y sé feliz".
jueves, 20 de febrero de 2014
¿HASTA DÓNDE PUEDE UNO SER GAY?
Hace un tiempo escuché a alguien decir, cuando le dijo a su mamá que es gay (y un poco para amortiguar el impacto), que es como cualquier otra persona que trabaja, paga impuestos y va al cine; que lo único que cambia es el sexo de la persona con la cual se va a la cama. Por un lado, estoy de acuerdo con esta persona, ya que realmente en general somos “como cualquier otra persona” que ríe, ama, sangra, grita, canta, baila, corre y llora. Sin embargo, también creo que pertenecer a esta comunidad va más allá.
Ser gay para muchos de nosotros no se limita únicamente a sentir atracción por personas de nuestro mismo sexo. Ser gay hoy en día implica sumergirse en una cultura real y viva, sobre todo si, como yo, vos que me leés también vivís en una ciudad grande, vibrante y medio progresista. Para mí, ser gay también se refleja en la música que escucho, mis amistades, mi postura política, las noticias que leo, lo que consumo y muchos otros aspectos que cada vez impactan más otros aspectos personales. Busco marcas gay friendly como Zara, Aeropostale, Forever21 (ya sea que apoyen a sus empleados), visito cafés como Casa del café, café las Flores donde sé que puedo tomar de la mano a un chavalo, viajo a destinos que por excelencia reciben turismo gay como Granada, León y Playas por allí, ingreso a sitios de noticias como CNN que constantemente publican objetiva y abiertamente datos que le afecten a mi comunidad, y trato de informar a la sociedad en general cuando se presenta la oportunidad para eliminar mitos y estereotipos (por ejemplo, escribiendo esta nota).
Todo esto me hace “más gay” para los ojos de algunas personas. Constantemente escucho comentarios (tanto de gays como de heterosexuales) como “eso es muy gay” o “él no parece tan gay” para referirse a acciones que van más allá de ver muestras de afecto en público. Muchas veces hablan la forma de vestir, hablar, bailar, etc. Personalmente puedo afirmar que, cuando la gente me observa, no necesita fijarse demasiado para darse cuenta de mi orientación, aunque ciertamente tampoco salgo de casa todos los días bañado en plumas, lentejuela y diamantina (no es que esté mal, de hecho aplaudo a quien lo hace, pero no es mi estilo). No obstante, no me incomoda. Me siento a gusto siendo quien soy, libre de serlo, y hasta llega a ser divertido o una buena forma de romper el hielo en algunas ocasiones. Incluso me ha unido más con algunas personas. Aunque tampoco voy a las marchas que hacen, ni plantones; pero respeto muchísmo a quienes lo hacen!
¿A qué voy con todo esto? Quiero explicar que cada miembro de nuestra comunidad lleva su estilo de vida como mejor le conviene, como más le gusta y es respetable. Eso no nos hace más o menos LGBTTIQQ2SA. Al pertenecer a un grupo minoritario, ciertamente creo que debemos conocer y apreciar muchos aspectos de la cultura que nos define, pero también creo que cada quien puede incorporarla a su vida de forma distinta. Podemos saltar de nuestros asientos en las discos en cuanto escuchemos las primeras notas de himnos como “Believe”, pero también los hombres de esta comunidad podemos usar herramientas, ver el fútbol y usar ropa fea y vieja sin sentirnos culpables, y las chavalas usar maquillaje, encaje y perlas para ir de compras. No se trata de traicionar o no a nuestra comunidad, se trata de no traicionarnos a nosotros mismos.
martes, 18 de febrero de 2014
Cuando te tenga!
Y quiero jugar al escondite, darte mi ropa, decirte que me encantan tus zapatos, y sentarme en el piso mientras te das un baño.
Y masajearte el cuello y besarte la cara y agarrarte de la mano y dar un paseo juntos. Que no me importe cuando te comás mi comida.
Y comer juntos, hablar de tu día, hablar sobre tu día. Y reírme de tus paranoias. Y darte música que no vas a escuchar. Y ver grandes películas, ver películas horribles.
Y hablar el programa que vi la noche anterior. Y no reírme de tus chistes. Desearte por la mañana, pero dejarte dormir un poco más. Decirte lo mucho que me gustan tus ojos, tus labios, tu cuello, tu culo...
Y sentarme en el piso fumando hasta que tus vecinos lleguen a la casa, hasta que vos llegues a la casa. Y preocuparme cuando llegués tarde. Y asombrarme cuando yo llegue antes.
Y regalarte girasoles. Ir a tu fiesta y bailar. Arrepentirme cuando estoy equivocado y estar feliz cuando me perdones.
Mirar tus fotos. Y desear haberte conocido desde siempre. Oyendo tu voz en mi oído, sintiendo tu piel en mi piel. Y asustarme cuando te enfades.
Y decirte que eres guapísimo. Y abrazarte cuando estás nervioso, y sostenerte cuando estés dolido.
Y desearte cuando te huelo. Y ofenderte cuando te toco. Y fregar cuando estoy cerca de vos. Y también cuando no. Y asfixiarnos por la noche y morirme de frío cuando agarrés la cobija.
Y morirme de calor cuando no. Derretirme cuando sonrías. Y disolverme cuando ríes. Pero no ser capaz de entender cómo pudiste pensar que te estaba rechazando, cuando no te estaba rechazando y cómo pudiste siquiera pensar que te rechazaría alguna vez.
Y preguntarme quién sos pero aceptarte de cualquier modo. Y hablarte del ángel del árbol, del chavalo del campo encantado que voló sobre el océano porque te quería.
Y comprarte regalos que no querés y devolverlos. Y preguntarte si te queres casar conmigo y vos dirás que no de nuevo. Y volver a preguntarte porque pensé que pensas que no me importa. Pero siempre tendremos la primera vez que te pregunté. Y recorrer la ciudad, pensando, pero está vacía sin vos. Querer lo que vos queres. Y pensar que me estoy perdiendo a mí mismo.
Pero... te contaré lo peor de mí y te intentaré dar lo mejor porque no te mereces menos. Responderte a preguntas que prefiero no saber. Y decirte la verdad, aunque no quiera realmente. E intentar ser honesto porque sé que lo prefieres.
Y pensar que todo está acabado pero aguantar sólo diez minutos más antes de que me eches de tu vida. Olvida quién soy. Y déjame acercarme a vos. Y de algún modo comunicarte algo del incontenible, inmortal, superpoderoso e incondicional amor que tengo para vos.
Y masajearte el cuello y besarte la cara y agarrarte de la mano y dar un paseo juntos. Que no me importe cuando te comás mi comida.
Y comer juntos, hablar de tu día, hablar sobre tu día. Y reírme de tus paranoias. Y darte música que no vas a escuchar. Y ver grandes películas, ver películas horribles.
Y hablar el programa que vi la noche anterior. Y no reírme de tus chistes. Desearte por la mañana, pero dejarte dormir un poco más. Decirte lo mucho que me gustan tus ojos, tus labios, tu cuello, tu culo...
Y sentarme en el piso fumando hasta que tus vecinos lleguen a la casa, hasta que vos llegues a la casa. Y preocuparme cuando llegués tarde. Y asombrarme cuando yo llegue antes.
Y regalarte girasoles. Ir a tu fiesta y bailar. Arrepentirme cuando estoy equivocado y estar feliz cuando me perdones.
Mirar tus fotos. Y desear haberte conocido desde siempre. Oyendo tu voz en mi oído, sintiendo tu piel en mi piel. Y asustarme cuando te enfades.
Y decirte que eres guapísimo. Y abrazarte cuando estás nervioso, y sostenerte cuando estés dolido.
Y desearte cuando te huelo. Y ofenderte cuando te toco. Y fregar cuando estoy cerca de vos. Y también cuando no. Y asfixiarnos por la noche y morirme de frío cuando agarrés la cobija.
Y morirme de calor cuando no. Derretirme cuando sonrías. Y disolverme cuando ríes. Pero no ser capaz de entender cómo pudiste pensar que te estaba rechazando, cuando no te estaba rechazando y cómo pudiste siquiera pensar que te rechazaría alguna vez.
Y preguntarme quién sos pero aceptarte de cualquier modo. Y hablarte del ángel del árbol, del chavalo del campo encantado que voló sobre el océano porque te quería.
Y comprarte regalos que no querés y devolverlos. Y preguntarte si te queres casar conmigo y vos dirás que no de nuevo. Y volver a preguntarte porque pensé que pensas que no me importa. Pero siempre tendremos la primera vez que te pregunté. Y recorrer la ciudad, pensando, pero está vacía sin vos. Querer lo que vos queres. Y pensar que me estoy perdiendo a mí mismo.
Pero... te contaré lo peor de mí y te intentaré dar lo mejor porque no te mereces menos. Responderte a preguntas que prefiero no saber. Y decirte la verdad, aunque no quiera realmente. E intentar ser honesto porque sé que lo prefieres.
Y pensar que todo está acabado pero aguantar sólo diez minutos más antes de que me eches de tu vida. Olvida quién soy. Y déjame acercarme a vos. Y de algún modo comunicarte algo del incontenible, inmortal, superpoderoso e incondicional amor que tengo para vos.
Trato de volver
Estoy vivo, atareado, cansado, medio pendejo, ciego, desvelado, agotado, ilusionado, despeinado, desconfiado (conmigo mismo), miedoso, desordenado, helado, insoportable, nervioso, estúpido, harto, sordo, feo y guapo, soñador, vago, muy muy muy muy confuso y muchas cosas más, todas a la vez.
El viento a favor
Si ya no puede ir peor
haz un ultimo esfuerzo,
espera a que sople el viento a favor
Ya solo puede ir mejor
y esta cerca el momento
espera a que sople el viento a favor
Otra vez te has vuelto a equivocar
siempre piensas la culpa es de los demás
y no tienes mas remedio que de nuevo empezar
Otra vez la has vuelto a fastidiar
siempre tienes que quedarte atrás
todavía te queda un buen trecho
y les tienes que alcanzar
Si ya no puede ir peor
haz un ultimo esfuerzo,
espera a que sople el viento a favor
Ya solo puede ir mejor
y esta cerca el momento
espera a que sople el viento a favor
Otra vez fuera de lugar
siempre estas donde no debes estar
muy cerca o muy lejos no estas atento
y se vuelve a escapar
Otra vez perdiste tu oportunidad
siempre enfrentándote y al final
vencido por el miedo
caes a suelo y te dejas pisar
Si ya no puede ir peor
haz un ultimo esfuerzo,
espera a que sople el viento a favor
Ya solo puede ir mejor
y esta cerca el momento
espera a que sople el viento a favor.
haz un ultimo esfuerzo,
espera a que sople el viento a favor
Ya solo puede ir mejor
y esta cerca el momento
espera a que sople el viento a favor
Otra vez te has vuelto a equivocar
siempre piensas la culpa es de los demás
y no tienes mas remedio que de nuevo empezar
Otra vez la has vuelto a fastidiar
siempre tienes que quedarte atrás
todavía te queda un buen trecho
y les tienes que alcanzar
Si ya no puede ir peor
haz un ultimo esfuerzo,
espera a que sople el viento a favor
Ya solo puede ir mejor
y esta cerca el momento
espera a que sople el viento a favor
Otra vez fuera de lugar
siempre estas donde no debes estar
muy cerca o muy lejos no estas atento
y se vuelve a escapar
Otra vez perdiste tu oportunidad
siempre enfrentándote y al final
vencido por el miedo
caes a suelo y te dejas pisar
Si ya no puede ir peor
haz un ultimo esfuerzo,
espera a que sople el viento a favor
Ya solo puede ir mejor
y esta cerca el momento
espera a que sople el viento a favor.
El viento a favor - Bunbury
Va a ser una etapa muy difícil para los dos. Pero yo estaré aquí para animarte cuando perdás fuerzas y vos estarás ahí para animarme cuando las pierda yo, aunque sea a distancia (a vos se te da mejor, pero prometo intentar hacerlo medio bien). Así, cuando se pueda, podremos levantar los brazos en señal de victoria. Porque podemos ganar y ganaremos, cada uno nuestras batallas, porque el viento soplará a favor tarde o temprano.
"Da igual. Prueba otra vez. Fracasa otra vez. Fracasa mejor."
"¿Cómo podrías renacer sin antes haber quedado reducido a ceniza?"
"¿Cómo podrías renacer sin antes haber quedado reducido a ceniza?"
Cambia todo..
Siento que se avecinan cambios. Están pasando cosas. Será que con esto de tener que trabajar estoy creciendo, estoy cambiado y, por tanto, mi alrededor cambia conmigo. No sé realmente el motivo, y hasta ahora son pequeñas cosas, pero tengo la impresión de que es el principio de un gran cambio. Creo que, entre otras cosas, hay gente que se va y veremos si alguien viene a suplir ausencias. Hay algo desconocido acechando. La vida cambia cuando menos te lo esperas. Ya veremos, habrá que adaptarse.
Sentirse en casa
Nos sentimos cómodos en nuestro hogar porque es un sitio que conocemos. Conocer algo nos hace sentirnos seguros, como si tuviéramos las cosas bajo control. Y en los sitios que nos sentimos seguros es donde podemos relajarnos, dejarnos llevar, quizá ser nosotros mismos.
El caso es que yo últimamente he encontrado ciertas cosas que me hacen sentir como en casa, esté donde esté. Inicialmente fueron cosas que me gustaban, sin más, pero el hecho de que me gustaran hizo que profundizara en ellas y llegara a conocerlas. Cuando ya las conocía me descubrí sintiéndome en casa en cualquier lugar donde tuviera esas cosas que tan cercanas me resultaban. Y creo que es bueno, esa capacidad de sentirme en casa a través de cosas que puedo llevar a cualquier sitio. Poder utilizar esas cosas en esos días en los que te morís por entrar por la puerta de tu casa y olvidarte de todo pero no podés hacerlo por cualquier motivo. Cada vez que las tengo cerca me sorprendo a mi mismo pensando "casa", como cuando eramos pequeños y jugábamos a ese juego en el que cuando llegabas a un sitio que era casa tenías inmunidad y nadie podía eliminarte.
No son muchas, pero son muy especiales para mi. Y, de momento, son suficientes. Y a vos...¿qué te hace sentir como en casa?
lunes, 17 de febrero de 2014
Compleja Pensión
"Antes que nada, perdona si huele un poco a cerrado, hacía mucho tiempo que nadie se alojaba aquí, y menos aún con la intención de quedarse. Ábreme bien de puertas y ventanas. Que corra el aire, que entre tu luz, que pinten algo los colores, que a este azul se le suba el rojo, que hoy nos vamos a poner moraos.
Y hablando de ponerse, vete poniendo cómoda, que estás en tu casa. Yo, por mi parte, lo he dejado todo dispuesto para que no quieras mudarte ya más. Puedes dejar tus cosas aquí, entre los años que te busqué y los que te pienso seguir encontrando. Los primeros están llenos de errores, los segundos, teñidos de ganas de no equivocarme otra vez.
El espacio es tan acogedor como me permite mi honestidad. Ni muy pequeño como para sentirse incómodo, ni demasiado grande como para meter mentiras. Mis recuerdos, los dejé todos esparcidos por ahí, en cajas de zapatos gastados y cansados de merodear por vidas ajenas. No pises aún, que está fregado con lágrimas recientes, y podrías resbalar. Yo te aviso.
El interruptor general de corriente está conectado a cada una de tus sonrisas. Intenta administrarlas bien y no reírte demasiado a carcajadas, no vayas a fundirlo de sopetón. No sé si te lo había comentado antes, pero la estufa la pones tú. Y hablando del tema, he intentado que la temperatura del agua siempre estuviera a tu gusto, pero si de vez en cuando notas un jarro de agua fría, eso es que se me ha ido la mano con el calentador. Sal y vuelve a entrar pasados unos minutos. Discúlpame si es la única solución, es lo que tenemos los de la vieja escuela, que a estas alturas ya no nos fabrican ni los recambios.
Tampoco acaba de funcionarme bien la lavadora. Hay cosas del pasado que necesitarán más de un lavado, es inevitable. Y hay cosas del futuro que, como es normal, se acabarán gastando de tanto lavarlas. La recomendación, ensuciarse a su ritmo y en su grado justo. Eso sí, no te preocupes por lo que pase con las sábanas, que las mías lo aguantan todo. Para a acabar, te he dejado un baño de princesa, una cama de bella durmiente, un sofá de puta de lujo y algo de pollo hecho en la nevera. Para que los disfrutes a tu gusto, eso sí, siempre que sigas reservando el derecho de admisión.
Aquí no vienes a rendir cuentas, sino a rendirte tú. Aquí no vienes a competir con nadie, sino a compartirte a mí. Y lo de dar explicaciones, para el señor Stevenson. El resto, no sé, supongo que está todo por hacer. Encontrarás que sobra algún tabique emocional, que falta alguna neurona por amueblar, y que echas de menos, sobre todo al principio, alguna reforma en fachada y estructura.
Dime que tienes toda la vida, y voy pidiendo presupuestos.
Dime que intentaremos toda una vida, e iré encofrando mis nunca más."
Y hablando de ponerse, vete poniendo cómoda, que estás en tu casa. Yo, por mi parte, lo he dejado todo dispuesto para que no quieras mudarte ya más. Puedes dejar tus cosas aquí, entre los años que te busqué y los que te pienso seguir encontrando. Los primeros están llenos de errores, los segundos, teñidos de ganas de no equivocarme otra vez.
El espacio es tan acogedor como me permite mi honestidad. Ni muy pequeño como para sentirse incómodo, ni demasiado grande como para meter mentiras. Mis recuerdos, los dejé todos esparcidos por ahí, en cajas de zapatos gastados y cansados de merodear por vidas ajenas. No pises aún, que está fregado con lágrimas recientes, y podrías resbalar. Yo te aviso.
El interruptor general de corriente está conectado a cada una de tus sonrisas. Intenta administrarlas bien y no reírte demasiado a carcajadas, no vayas a fundirlo de sopetón. No sé si te lo había comentado antes, pero la estufa la pones tú. Y hablando del tema, he intentado que la temperatura del agua siempre estuviera a tu gusto, pero si de vez en cuando notas un jarro de agua fría, eso es que se me ha ido la mano con el calentador. Sal y vuelve a entrar pasados unos minutos. Discúlpame si es la única solución, es lo que tenemos los de la vieja escuela, que a estas alturas ya no nos fabrican ni los recambios.
Tampoco acaba de funcionarme bien la lavadora. Hay cosas del pasado que necesitarán más de un lavado, es inevitable. Y hay cosas del futuro que, como es normal, se acabarán gastando de tanto lavarlas. La recomendación, ensuciarse a su ritmo y en su grado justo. Eso sí, no te preocupes por lo que pase con las sábanas, que las mías lo aguantan todo. Para a acabar, te he dejado un baño de princesa, una cama de bella durmiente, un sofá de puta de lujo y algo de pollo hecho en la nevera. Para que los disfrutes a tu gusto, eso sí, siempre que sigas reservando el derecho de admisión.
Aquí no vienes a rendir cuentas, sino a rendirte tú. Aquí no vienes a competir con nadie, sino a compartirte a mí. Y lo de dar explicaciones, para el señor Stevenson. El resto, no sé, supongo que está todo por hacer. Encontrarás que sobra algún tabique emocional, que falta alguna neurona por amueblar, y que echas de menos, sobre todo al principio, alguna reforma en fachada y estructura.
Dime que tienes toda la vida, y voy pidiendo presupuestos.
Dime que intentaremos toda una vida, e iré encofrando mis nunca más."
Risto Mejide
Looking forward to
Look forward to es un verbo que siempre me pareció un poco tonto cuando lo estudiaba, no sé por qué. Pero últimamente me sirve, porque es el que más define mi situación actual. A mi no me gusta esperar algo así, porque cuando me pasa esto sueño demasiado, invento mil historias que podrían ocurrir esa noche, tontas, malas, buenas y de todos los colores. Y no es bueno, porque después suelo decepcionarme de algún modo ya que no suele pasar nada de lo que yo imagino.
De todas formas las expectativas ya están creadas. Que puta es la esperanza.
?????????
Tengo un montón de preguntas y ninguna respuesta. Preguntas de esas que no podré responder por mi mismo, aunque le de miles de vueltas a todas las pistas, porque cada una señala un camino distinto. Preguntas de esas que no puedo formular, aún sabiendo quien tiene las respuestas o quizá precisamente por saber quienes las tienen. Preguntas de esas cuya solución podría enterrarme bajo tierra o lanzarme disparado hacia el cielo. Preguntas de esas que no deben hacerse, de esas que nunca haré.
And if you wanna leave, take good care!
Dicen que para que unos vengan otros se han de marchar. Últimamente todo está cambiando, está llegando mucha gente nueva y, sobre todo, cobran importancia algunos que ya estaban. Debe ser que te están robando espacio, porque poco a poco veo como te alejas.
El viento soplará a favor
Yo sé que tu puedes cambiar
porque tienes la energía
y las ganas de luchar
de buscar una salida
y olvidarte de este mundo
que te ha hecho olvidar
porque tienes la energía
y las ganas de luchar
de buscar una salida
y olvidarte de este mundo
que te ha hecho olvidar
todo aquello en lo que creías.
Y que te sobran los motivos
para estar tan deprimido
y no encuentras el sentido
a esta vida occidental
que te atrapa y te domina
y te obliga a renunciar
a los sueños que tu tenías.
Si has perdido la ilusión
escucha los latidos de tu corazón
y si no ves la direcciçon
escucha los latidos de tu corazón
y si nadie te da la razón
escucha los latidos de tu corazón
y encontrarás la solución
escuchando a tu corazón.
Y ahora sé que puedes hacerlo
y que te puedes salvar
de seguir siendo una pieza del sistema capital
y largarte al extranjero
a un paraiso tropical
y empezar a pensar en una nueva vida.
Escucha los latidos - Carlos Cros.
El tiempo corre
Hoy he visto a dos adolescentes besarse en al calle.
Y he recordado que yo ayer tenía 15 años y hoy, de repente, tengo 23.
Yo si supe amarte
- No supe comprender nada entonces. Debí haberla juzgado por sus actos y no por sus palabras. Me perfumaba y me iluminaba. ¡No debí haber huido jamás! Debí haber adivinado su ternura, detrás de sus pobres astucias. ¡Las flores son tan contradictorias! Pero yo era demasiado joven para saber amarla.
El principito
El observador
A veces casi me siento invisible. No me doy cuenta al principio, pero poco a poco voy dejando de participar en la conversación y me alejo, como si estuviera viéndolo desde fuera, como si los que hablan a mi lado no fueran mis amigos y no pudieran verme. Cuando me doy cuenta de esto, ya es difícil volver. Me cuesta participar y entrar de nuevo en la conversación, así que generalmente me quedo en estado de casi invisibilidad el resto del tiempo.
Es una sensación extraña porque, aunque sé que lo provoco yo y no es que los demás me excluyan en absoluto, es algo inconsciente. Puedo reírme a carcajadas de lo que dicen y seguir el hilo, aunque no interfiera, o sus palabras me recuerdan pequeñas cosas de repente, haciendo que me evada durante unos segundos y no me entere de nada. Como si una bombilla se encendiera de repente en algún lugar de mi cabeza y no pudiera evitar mirar lo que ilumina. En este estado también es común que mi cabeza analice a los que tengo alrededor y llegue a conclusiones que es probable que llevaran tiempo gestándose aunque yo intentara evitarlas, como si de repente alguien pusiera una boya en esos pensamientos y los hiciera salir a flote. Plop. Y ahí se quedan, con su color de advertencia mandando señales.
Es una sensación extraña porque, aunque sé que lo provoco yo y no es que los demás me excluyan en absoluto, es algo inconsciente. Puedo reírme a carcajadas de lo que dicen y seguir el hilo, aunque no interfiera, o sus palabras me recuerdan pequeñas cosas de repente, haciendo que me evada durante unos segundos y no me entere de nada. Como si una bombilla se encendiera de repente en algún lugar de mi cabeza y no pudiera evitar mirar lo que ilumina. En este estado también es común que mi cabeza analice a los que tengo alrededor y llegue a conclusiones que es probable que llevaran tiempo gestándose aunque yo intentara evitarlas, como si de repente alguien pusiera una boya en esos pensamientos y los hiciera salir a flote. Plop. Y ahí se quedan, con su color de advertencia mandando señales.
Quien sos?
Sos un desconocido. Cuando creo que sé quien sos, de repente hacés algo que no tiene sentido y me descontrolás. Y entonces pienso, como hago ahora mismo, que abrazo a un desconocido, que confío en un desconocido, que considero a un desconocido como uno de mis mejores amigos, que hablo durante horas con un desconocido, que pienso en un desconocido, que quiero demasiado a un desconocido... Y que probablemente, por más cosas que pasemos juntos, nunca dejarás de ser un jodido desconocido.
Hola Extraño
Estamos exactamente en la misma posición pero en orillas opuestas. Nos ata con fuerza al suelo el ancla del orgullo, enorme en ambos casos por ser justificado. Y eso no nos deja dar más que milimétricos pasos de acercamiento que no son suficientes. Nos conozco bien, ninguno soltará el amarre, ninguno elevará el ancla.
Pero, ¿qué pasaría si lo hiciéramos? ¿Qué pasaría si pudiéramos ser libres para dar pasos de gigante? Que no es un riachuelo, que yo hice de esto el Gran Cañón del Colorado. Y aún nos quedaría un precipicio de por medio que saltar.
Pero, ¿qué pasaría si lo hiciéramos? ¿Qué pasaría si pudiéramos ser libres para dar pasos de gigante? Que no es un riachuelo, que yo hice de esto el Gran Cañón del Colorado. Y aún nos quedaría un precipicio de por medio que saltar.
miércoles, 12 de febrero de 2014
Riesgo siempre
Creo que pienso demasiado las cosas. Todo lo calculo, todo lo mido, contemplo todas las opciones, los pros, los contras, los posibles imprevistos, todo. Para decidir mejor, para no equivocarme. Para no hacerme daño, sobre todo para no hacerme daño.
Solo una vez me lancé al vacío sin red, sin comprobar piscinas ni calcular consecuencias. Y me estrellé, me pegué la mayor mierda de mi vida y tardé en recuperarme más de lo necesario. Pero hasta que llegó ese momento fui la persona más feliz del mundo y nada puede quitarme eso, ni siquiera las cicatrices.
No sé si seré capaz de volver a hacerlo alguna vez. El miedo siempre gana la partida.
Solo una vez me lancé al vacío sin red, sin comprobar piscinas ni calcular consecuencias. Y me estrellé, me pegué la mayor mierda de mi vida y tardé en recuperarme más de lo necesario. Pero hasta que llegó ese momento fui la persona más feliz del mundo y nada puede quitarme eso, ni siquiera las cicatrices.
No sé si seré capaz de volver a hacerlo alguna vez. El miedo siempre gana la partida.
Cruzando los dedos
Necesito un golpe de esa suerte en la que no sé si realmente creo.
O que aparezca la magia una vez más, aunque quizá sea abusar de ella un poco.
Que ocurra una alineación extraña de planetas.
O que Noviembre se adelante y me traiga una de sus sorpresas.
Lo que sea, pero que pase lo que tenga que pasar para que ocurran cosas casi imposibles.
O que aparezca la magia una vez más, aunque quizá sea abusar de ella un poco.
Que ocurra una alineación extraña de planetas.
O que Noviembre se adelante y me traiga una de sus sorpresas.
Lo que sea, pero que pase lo que tenga que pasar para que ocurran cosas casi imposibles.
Sin miedo
No esperar nada hace que todo sea más intenso. Yo no esperaba demasiado de este fin de semana y lo he recibido todo. Las risas, las miradas, las visitas inesperadas pero también las esperadas, la música, la complicidad, los abrazos y esa sonrisa imborrable que aún me dura a pesar del bajón de las despedidas. La magia, la maldita magia una vez más.
But did you ever call my name just by mistake?
¿Por qué dejamos de hablar de algo para intentar olvidarlo? Es como si dejando de nombrarlo fuera a desaparecer, como si creyéramos que sin mencionarlo de pronto vaya a dejar de haber ocurrido. Y no es así. Lo que has hecho, de lo que te arrepentis, va a seguir estando ahí querras o no. Por un lado lo entiendo, supongo que es una forma de evitar cierto dolor o remordimiento, porque no es lo mismo pensar algo que contarlo. Es como si las ideas, los sentimientos o los hechos no fueran reales hasta que se encarcelan en palabras. Por lo menos a mi cuando más me duelen las cosas es cuando las expreso. También es cierto que hay cosas de las que no hay más que hablar.
Pero hoy lo veo absurdo, me siento idiota. No he olvidado nada de lo que he mantenido en silencio. Por el simple hecho de que si es tan importante como para querer borrarlo de esa manera, lo es también para no olvidarlo en mucho tiempo. En realidad, me arrepiento de pocas cosas. Quizá me molesta más el hecho de que hay personas que me mantienen en silencio, para olvidarme. A veces me pregunto por qué me consideran una experiencia tan horrible. A veces me pregunto si habrán conseguido borrarme por completo de su memoria o si alguna vez dicen mi nombre por error.
Pero hoy lo veo absurdo, me siento idiota. No he olvidado nada de lo que he mantenido en silencio. Por el simple hecho de que si es tan importante como para querer borrarlo de esa manera, lo es también para no olvidarlo en mucho tiempo. En realidad, me arrepiento de pocas cosas. Quizá me molesta más el hecho de que hay personas que me mantienen en silencio, para olvidarme. A veces me pregunto por qué me consideran una experiencia tan horrible. A veces me pregunto si habrán conseguido borrarme por completo de su memoria o si alguna vez dicen mi nombre por error.
Esperando
"Y voy de frase en frase deseando ser la esquina donde alguien se pare a repostar,
ligera de equipaje con un beso en la frente y otro un poco mas allá
Tengo tantas vidas en las que me muero que no se si podré resucitar.
Tengo tantas vidas en la que me muero que no se si sabré resucitar."
Puntos de vida - Tiza
Seguí escondiéndote
La confianza es muy peligrosa. Te da una extraña seguridad que te hace bajar la guardia y cometer errores. Y revelar secretos. El problema es que todo aquello que desvelas tiene un impacto. No podes soltar una bomba y esperar que no haya onda expansiva, pero la confianza te hace pensar que eso es posible, que la otra persona puede asimilar tus mierdas sin cambiar su opinión sobre vos. Pero eso no es verdad. Todo lo que dejás escapar condiciona lo que los demás piensan de vos, aunque la otra persona no quiera que así sea. Por tanto, aunque es muy bonito eso de ser uno mismo y blablabla, hay que tener cuidado. Porque hay cosas que pueden dañar hasta la relación más férrea. Yo...yo tengo alguna cosa de esas, pero aún no he aprendido a esconderme del todo. Siempre acabo saliendo de la cueva cuando huele a confianza y siempre acabo recibiendo el impacto en forma de distanciamiento inevitable. Algún día, quizá algún día, aprenderé a hacer oídos sordos, a no escuchar ese sentimiento que me lleva a caer en la trampa cual ratón que busca su queso. De momento está claro que no.
Ego
"Así como sos nadie va a quererte nunca". Esta frase me la dijo mi amiga un día. Y puede que sea verdad, que nadie me quiera nunca tal y como soy, no lo sé. El problema es que hay alguien que me quiere mucho, muchísimo, tal cual. Y ese alguien soy yo mismo. No es que me guste todo, por supuesto, pero a grandes rasgos me gusta bastante la persona en la que me he ido convirtiendo con el tiempo. Quizá solo me guste a mi y a nadie más en el mundo, pero no sabría ser otra persona. Y creo que no sería capaz de sacrificarme por el amor de nadie.
Es que me genero mucha ternura cuando me miro al espejo por las mañanas y veo un charral de pelo en mi cabeza y una cara de goma increíble. Y me veo guapísimo con uno short, una camiseta y unas chinelas, mucho más que con cualquier atuendo. Creo sinceramente que a pesar de todo la cara lavada me queda mejor que cualquier maquillaje.Y estoy muy orgulloso de haber aprendido a cuidar de mi mismo cuando el mundo se desmorona alrededor. Me abrazaría muy fuerte los días que me da por estar adorable y quiero decirle a las personas que quiero que las quiero mucho, aunque luego no lo haga. Me reprendo poco cuando la gente considera que soy extremista, porque la mayoría de veces para mi no lo estoy siendo. Y me sonrío cuando me veo disfrutar con cosas tan sencillas como cerrar los ojos, levantar la cara y dejar que el sol me caliente en mi cama. Las veces que la cago y me digo lo desastroso que soy mientras me parto de la risa por dentro. Resumiendo: que es que, a pesar de todo, me caigo bastante bien.
Y si ser como soy significa que pasaré el resto de mi vida solo acepto mi destino de buena gana.
Callá
El problema de contar cosas que tenés muy guardadas en un momento concreto es que después te cuesta más volver a no hacerlo. Tenés esa necesidad de enviar un whatsapp o un sms buscando una palabra que sirva de algo en ese momento en el que te sentís morir un poco. Afortunadamente la vida te recuerda que debajo de tu armadura estás mucho mejor.
Y lo hace en forma de reunión de amigos en la que falta una persona habitual. Y esa persona se convierte en el blanco de las críticas de la mayoría y se cuentan en público ciertas cosas que vos sabes que esa persona ha contado a cada uno en privado, como si no importara, sin saber si esa persona querría que el resto de presentes lo supiera o no. Yo guardo silencio, y pienso en esas cosas que yo he confiado a algunos de los presentes, sin saber ya quien más podrá tener esa información, sin saber si yo alguna vez habré sido el centro del chismorreo en algún día de ausencia.
Poco después, en el mismo día, dos personas distintas te hablan de algo que te ha pasado y vos no recordás haberles contado. Es una nimiedad que solo le habías contado a un amigo y te das cuenta de que la noticia ha volado. Además, los tres aprovechan ahora esa mierda para meterse con vos. Sin maldad ninguna, yo lo sé, otra vez como si no importara.
Esos detalles a los que por lo visto nadie da importancia a mi me encienden las alarmas. Me recuerdan por qué hago lo que hago a veces, por qué al final acabo callándome las cosas y dejando que me coman por dentro. Quizá mejor envenenarme yo solo que dejar que sean los demás quienes me dañen. Contar algo a una persona es darle poder sobre vos y yo no quiero que nadie tenga poder sobre mi más que yo mismo. Quizá ya no se pueda confiar en nadie, ni siquiera en vos.
Alarmas enfurecidas sonando en mi cabeza, compuertas cerrándose de forma apresurada, cerrojos con candado preparados. Silencio, por favor.
Suave Canelo!
Soy una persona a la que las cosas lentas no le disgustan. No todas las cosas lentas me gustan, pero hay algunas cosas lentas que me gustan mucho. Música, libros, películas. Lentos pero bien hechos. Además, siempre he sabido que mis tiempos son más lentos que los de los demás, me cuestan más ciertas cosas, he de ser paciente. Y soy muy partidario de las relaciones lentas. De conocer a la gente poco a poco, de ir descubriendo las cosas a su debido tiempo. No sé cuantas veces le habré dicho a amigos míos que van muy rápidos con esa persona que acaban de conocer, que igual no es el amor de su vida o quizá sí, pero que no lo pueden saber en tan poco tiempo. Cuantas veces habré visto a gente que en nada quiere a todo el mundo y dicen que es una amistad para toda la vida. No me lo creo.
Y...de repente tengo prisa. Quiero que pase algo ya, quiero saber las respuestas a las preguntas YA. Me están pagando con mi misma moneda: lentitud, calma, un poco a poco que me está resultando bastante desesperante. La incertidumbre me mata y siento que pierdo el tiempo, que tonterías las luchas. Quizá sea que llevo demasiado esperando como para seguir valorando la lentitud. Para ver que este poco a poco puede acabar siendo super bonito, porque puede serlo, si es que acaba bien. Quizá es que no necesito a alguien como yo, que para eso ya me tengo a mi.
El caso es que aquí estoy, luchando contra todo lo que siempre defendí.
Expuesto
Y de repente te derrumbás en público. Inevitablemente te empezás a romper ahí mismo. Pensás por un instante que no pasa nada, pues ese público está formado por algunas de las personas que más querés en el mundo y pueden ayudarte. Entenderán que, algunas veces, vos también pedés caerte. Parece lógico.
Entonces ves como esas personas te miran extrañados, como si fueras un desconocido, mientras ponen sus manos tras la espalda en vez de usarlas para recomponerte. Ves que no les importa lo más mínimo, te ofrecen, divertidos, su indiferencia. Y recordás, de un golpe, que estás solo en el mundo y no te perdonás haberte olvidado de ello, haber olvidado que solo vos podes salvarte porque nadie va a hacer nada por vos. Parece mentira que no lo hayas aprendido ya, pero quizá es más difícil verlo con tus propios ojos que saberlo. Y duele mucho más.
No te queda otra que apartarte unos minutos de esas personas, tener una dura conversación con vos mismo que te elimine el nudo de la garganta y consiga que las lágrimas que luchan por salir, se queden dentro. Pegarte los trozos rápidamente con cualquier parche que encontrés, sacar fuerzas de cualquier sitio y volver sonriendo a seguir la noche con esas personas que han pasado, en un abrir y cerrar de ojos, de ser tus amigos a ser esas personas con las que salís a tomarte algo.
Y lo conseguís, pero debajo de la armadura estás roto, destrozado en mil pedazos. Sobrevivirás, claro que sí, siempre lo hacés, pero sabés que esta vez va a costar mucho más. No se puede caer en el error de darle a alguien el poder de destruirte sin pagar las consecuencias.
sábado, 8 de febrero de 2014
Han Notado?
Tenemos casas más grandes, pero familias más chiquitas.
Tenemos más compromisos, pero menos tiempo.
Tenemos más medicinas, pero menos salud.
Hemos multiplicado nuestras fortunas, pero hemos reducido nuestros valores.
Hablamos mucho, amamos poco y odiamos demasiado.
Hemos llegado a la Luna y regresamos, pero tenemos problemas para cruzar la calle y conocer a nuestro vecino.
Hemos conquistado el espacio exterior pero no el interior.
Tenemos mayores ingresos, pero menos moral.
Estos son tiempos con más libertad, pero menos alegría.
Con más comida, pero menos nutrición.
Son días en los que llegan dos sueldos a casa, pero aumentan los divorcios.
Son tiempos de casas más lindas, pero más hogares rotos.
Ahora en que todo el mundo usa el celular, el correo electrónico e internet para hablar, para estar en contacto a pesar de su escasa capacidad de comunicación.
Ahora que todos corren para llegar pronto al trabajo, para llegar antes que el otro al agarrar el bus o taxi, para ir a comer, para cruzar la calle, para llegar a la casa donde te espera tu mujer para descargar sobre ella tu ira.
Ahora que tenes que ser más que el compañero de al lado, tener mejor carro, mejor cel, ser más guapo y tener unas medidas más perfectas.
Ahora que nadie se compromete con nada ni con nadie, que nadie lucha por lo que cree, que nadie hace nada por los demás, que todos han perdido sus ideales, nadie ayuda al de al lado "por si acaso".
Ahora que nadie quiere esperar, que estamos en un mundo de locos, de prisas, de nervios, de noches sin dormir, ...
Ayer "perdí" (¡ah! bonita palabra) la tarde escribiendo un poema. Hoy la volvería a perder. Ya es amanecer y el sol empieza a salir, mis ojos se empiezan a cerrar...
Hoy, yo, dedico mi vida, no usare el cel, ni el correo electrónico, ni correré para llegar antes a mi casa, ni seré más que los demás, simplemente seré lo que ves.
Hoy me comprometo con la gente, con mi pueblo, contigo. Lucharé por mis ideales, por lo que siempre he creído, como siempre he hecho. Hoy lucharé por mi.
Tenemos más compromisos, pero menos tiempo.
Tenemos más medicinas, pero menos salud.
Hemos multiplicado nuestras fortunas, pero hemos reducido nuestros valores.
Hablamos mucho, amamos poco y odiamos demasiado.
Hemos llegado a la Luna y regresamos, pero tenemos problemas para cruzar la calle y conocer a nuestro vecino.
Hemos conquistado el espacio exterior pero no el interior.
Tenemos mayores ingresos, pero menos moral.
Estos son tiempos con más libertad, pero menos alegría.
Con más comida, pero menos nutrición.
Son días en los que llegan dos sueldos a casa, pero aumentan los divorcios.
Son tiempos de casas más lindas, pero más hogares rotos.
Ahora en que todo el mundo usa el celular, el correo electrónico e internet para hablar, para estar en contacto a pesar de su escasa capacidad de comunicación.
Ahora que todos corren para llegar pronto al trabajo, para llegar antes que el otro al agarrar el bus o taxi, para ir a comer, para cruzar la calle, para llegar a la casa donde te espera tu mujer para descargar sobre ella tu ira.
Ahora que tenes que ser más que el compañero de al lado, tener mejor carro, mejor cel, ser más guapo y tener unas medidas más perfectas.
Ahora que nadie se compromete con nada ni con nadie, que nadie lucha por lo que cree, que nadie hace nada por los demás, que todos han perdido sus ideales, nadie ayuda al de al lado "por si acaso".
Ahora que nadie quiere esperar, que estamos en un mundo de locos, de prisas, de nervios, de noches sin dormir, ...
Ayer "perdí" (¡ah! bonita palabra) la tarde escribiendo un poema. Hoy la volvería a perder. Ya es amanecer y el sol empieza a salir, mis ojos se empiezan a cerrar...
Hoy, yo, dedico mi vida, no usare el cel, ni el correo electrónico, ni correré para llegar antes a mi casa, ni seré más que los demás, simplemente seré lo que ves.
Hoy me comprometo con la gente, con mi pueblo, contigo. Lucharé por mis ideales, por lo que siempre he creído, como siempre he hecho. Hoy lucharé por mi.
Mirá
Este fin de semana he hablado con una de las pocas personas con las que todavía se puede hablar con sinceridad, sin miedo a poder equivocarte, a decir nada raro, con un sentimiento especial de todo lo que hemos vivido, cada uno a nuestra manera, de los grandes cambios de antes y de ahora, como antes había mejor ambiente, nos juntábamos, cantábamos, sin envidias, sin ser mas que nadie, buen plan, lo sinceras que eran las relaciones, grandes recuerdos con una lagrima en los ojos. Todas las cosas que se hicieron y todas las que se quedaron pendientes de hacer, el miedo que da no seguir nuestros pasos, lo duro que es volver al mismo sitio donde hay un montón de sentimientos que se acumulan en el pecho, te cortan la respiración y vuelve el agua a tus ojos,... pero es bonito recordar y llorar porque quiere decir que significó mucho mientras duró. No hubo tiempo para mucho, ahora toca hacerse el fuerte, nada pasa, lluvia en mi interior.
Ahora la gente habla, critica, si haces porque haces y sino haces porque no haces, tienen una vida tan vacía que les gusta vivir la vida de otros, hablar, inventar cosas para poner a la gente de un lado u otro, tienen que ser mas que vos, que pena dan desaprovechando sus vidas, que risa dan aparentando no se qué.
Yo te seguiré agarrando de la mano, te seguiré dando un beso cada vez que te vea, seguiremos hablando, recordando y llorando las veces que haga falta, seguiremos viviendo nuestras vidas a nuestra manera.
Llegamos a la conclusión de que seguiremos dando de que hablar.
Ahora la gente habla, critica, si haces porque haces y sino haces porque no haces, tienen una vida tan vacía que les gusta vivir la vida de otros, hablar, inventar cosas para poner a la gente de un lado u otro, tienen que ser mas que vos, que pena dan desaprovechando sus vidas, que risa dan aparentando no se qué.
Yo te seguiré agarrando de la mano, te seguiré dando un beso cada vez que te vea, seguiremos hablando, recordando y llorando las veces que haga falta, seguiremos viviendo nuestras vidas a nuestra manera.
Llegamos a la conclusión de que seguiremos dando de que hablar.
Vamos a jugar
Vamos a jugar a escondernos, a que miro y no estas, que no te veo, que te has ido.
Vamos a jugar a que te quiero, te acaricio, me miras y me sonries.
Vamos a jugar a subir a esa cima, a superar los baches, los malos momentos que no traen mucha cosa buena.
Vamos a jugar a no mirar a nadie por encima del hombro, a no ser mas que nadie, a valorar lo personal y no lo material.
Vamos a jugar a burlarnos de la luna, a pasar cada noche juntos, a despertar con mi brazo por encima de tu cuerpo.
Vamos a jugar a juntos, a hacer esa ruta guardada para las ocasiones especiales.
Vamos a jugar
Vamos a jugar a que te quiero, te acaricio, me miras y me sonries.
Vamos a jugar a subir a esa cima, a superar los baches, los malos momentos que no traen mucha cosa buena.
Vamos a jugar a no mirar a nadie por encima del hombro, a no ser mas que nadie, a valorar lo personal y no lo material.
Vamos a jugar a burlarnos de la luna, a pasar cada noche juntos, a despertar con mi brazo por encima de tu cuerpo.
Vamos a jugar a juntos, a hacer esa ruta guardada para las ocasiones especiales.
Vamos a jugar
Y si me equivoco?
El otro día me contaron una historia de un chavalo, joven con sus defectos y manías, con sus problemas como muchos chavalos de la época, música, política, alcohol, drogas, desórdenes, policía, deshojando la margarita, me quiere, no me quiere, con los supuestos amigos que empiezan a fallar y te enseñan con quien merece la pena perder el tiempo, recuerdos y sueños que te hacen seguir mirando hacia delante.
Pues como me sigue contando resulta que decide ser feliz y lo dice claro "soy feliz". Habia que estudiar, habia que trabajar, habia que... hacer tantas cosas que no hizo... hay que equivocarse y aprender por uno mismo, pilar básico de esta vida, el fracaso no existe, sólo altibajos. Hoy es lunes, martes, miercoles, quizas jueves, el viernes ya sale el sol...
Un día un chispazo le lleva a dejar un bonito trabajo con un bonito sueldo cada fin de mes para perseguir un sueño, ese típico sueño que pocos ven a parte de él... algo tan sencillo como ser feliz. Cada día te regalan 86400 segundos que debes aprovechar, en la vida hay que dormir 8 horas, trabajar 8 horas y dedicar las otros 8 horas cada día para vos, imagináte la de cosas que harías cada día con 8 horas, hoy mismo ¿que harías?
Cuando el dinero se acabe quizas nos detengamos a pensar que hicimos mal...
Pues como me sigue contando resulta que decide ser feliz y lo dice claro "soy feliz". Habia que estudiar, habia que trabajar, habia que... hacer tantas cosas que no hizo... hay que equivocarse y aprender por uno mismo, pilar básico de esta vida, el fracaso no existe, sólo altibajos. Hoy es lunes, martes, miercoles, quizas jueves, el viernes ya sale el sol...
Un día un chispazo le lleva a dejar un bonito trabajo con un bonito sueldo cada fin de mes para perseguir un sueño, ese típico sueño que pocos ven a parte de él... algo tan sencillo como ser feliz. Cada día te regalan 86400 segundos que debes aprovechar, en la vida hay que dormir 8 horas, trabajar 8 horas y dedicar las otros 8 horas cada día para vos, imagináte la de cosas que harías cada día con 8 horas, hoy mismo ¿que harías?
Cuando el dinero se acabe quizas nos detengamos a pensar que hicimos mal...
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