jueves, 27 de febrero de 2014

Suicidas

Hay tres tipos de suicidas:
Los primeros, los de la miseria.
Pueden ser ricos o pobres,
pero algo pasó que les llevó a la tragedia.
La marginación y el insulto su cabello peina.
No sienten amor, solo reciben dolor.
Y en un momento de locura, 
cuando se hartan de su existencia
no luchan, acaban con ella.

Los segundos, los que lo tuvieron todo,
Aquellos que pierden su dinero, poder y oro.
Tampoco sienten amor, pero por falta de corazón.
Ganaron todo, quien sabe cómo,
y ahora que lo pierden
saltan al hoyo.
Son los más tristes, no por su motivo incierto,
si no porque en vida creyeron ser felices
y descubrieron que jamás lo fueron.

Y por tercero, los de una amarga brisa. 
Aquellos que pierden la ilusión de la vida
y con un suspiro se la quitan.
Quién sabe si son gente de bien,
suelen ser de una sola clase. También
les falta algo, pero es un vacío inexacto.
Son músicos, escritores, artistas y poetas.
Aquellos que al abrir los ojos al mundo
el mundo les devolvió pena.
Aquellos que al ver la fatalidad
Se decidieron suicidar,
pues no hay nada que les llena
en un mundo de miseria.

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