martes, 18 de febrero de 2014

Cuando te tenga!

Y quiero jugar al escondite, darte mi ropa, decirte que me encantan tus zapatos, y sentarme en el piso mientras te das un baño. 

Y masajearte el cuello y besarte la cara y agarrarte de la mano y dar un paseo juntos. Que no me importe cuando te comás mi comida. 

Y comer juntos, hablar de tu día, hablar sobre tu día. Y reírme de tus paranoias. Y darte música que no vas a escuchar. Y ver grandes películas, ver películas horribles. 

Y hablar el programa que vi la noche anterior. Y no reírme de tus chistes. Desearte por la mañana, pero dejarte dormir un poco más. Decirte lo mucho que me gustan tus ojos, tus labios, tu cuello,  tu culo...

Y sentarme en el piso fumando hasta que tus vecinos lleguen a la casa, hasta que vos llegues a la casa. Y preocuparme cuando llegués tarde. Y asombrarme cuando yo llegue antes.

Y regalarte girasoles. Ir a tu fiesta y bailar. Arrepentirme cuando estoy equivocado y estar feliz cuando me perdones. 

Mirar tus fotos. Y desear haberte conocido desde siempre. Oyendo tu voz en mi oído, sintiendo tu piel en mi piel. Y asustarme cuando te enfades. 

Y decirte que eres guapísimo. Y abrazarte cuando estás nervioso, y sostenerte cuando estés dolido. 

Y desearte cuando te huelo. Y ofenderte cuando te toco. Y fregar cuando estoy cerca de vos. Y también cuando no. Y asfixiarnos por la noche y morirme de frío cuando agarrés la cobija. 

Y morirme de calor cuando no. Derretirme cuando sonrías. Y disolverme cuando ríes. Pero no ser capaz de entender cómo pudiste pensar que te estaba rechazando, cuando no te estaba rechazando y cómo pudiste siquiera pensar que te rechazaría alguna vez. 

Y preguntarme quién sos pero aceptarte de cualquier modo. Y hablarte del ángel del árbol, del chavalo del campo encantado que voló sobre el océano porque te quería. 

Y comprarte regalos que no querés y devolverlos. Y preguntarte si te queres casar conmigo y vos dirás que no de nuevo. Y volver a preguntarte porque pensé que pensas que no me importa. Pero siempre tendremos la primera vez que te pregunté. Y recorrer la ciudad, pensando, pero está vacía sin vos. Querer lo que vos queres. Y pensar que me estoy perdiendo a mí mismo. 

Pero... te contaré lo peor de mí y te intentaré dar lo mejor porque no te mereces menos. Responderte a preguntas que prefiero no saber. Y decirte la verdad, aunque no quiera realmente. E intentar ser honesto porque sé que lo prefieres. 

Y pensar que todo está acabado pero aguantar sólo diez minutos más antes de que me eches de tu vida. Olvida quién soy. Y déjame acercarme a vos. Y de algún modo comunicarte algo del incontenible, inmortal, superpoderoso e incondicional amor que tengo para vos.

1 comentario: