-¿Qué pasa? ¿Sientes la nada? - Preguntó el viejo con una sonrisa sarcástica.
-No, no siento nada - Respondió el niño.
-¡Eso es! No sientes nada. Absolutamente nada, y por ello ya sientes algo ¡Sientes la nada! - El anciano estaba eufórico, agarrando al niño por los hombros mientras el jovencito le miraba asombrado.
- Entonces... No siento nada y por ello siento la nada. Al sentir la nada ya siento algo ¿Sentir nada es sentir algo?
- Exactamente. ¡Eureka! - El viejo se apartó de un salto mirando extasiado al muchacho- Sientes y no sientes. Eso es lo que te hace sentir ¡El saber que no sientes hace que sientas la inexistencia!
El niño se fue asombrado, sabiendo ahora que sentía, que no estaba vació. Sabiendo que el no sentir era lo que le llenaba. Lo que llena al que no siente es la nada, y con ello siente.
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