Soy una persona a la que las cosas lentas no le disgustan. No todas las cosas lentas me gustan, pero hay algunas cosas lentas que me gustan mucho. Música, libros, películas. Lentos pero bien hechos. Además, siempre he sabido que mis tiempos son más lentos que los de los demás, me cuestan más ciertas cosas, he de ser paciente. Y soy muy partidario de las relaciones lentas. De conocer a la gente poco a poco, de ir descubriendo las cosas a su debido tiempo. No sé cuantas veces le habré dicho a amigos míos que van muy rápidos con esa persona que acaban de conocer, que igual no es el amor de su vida o quizá sí, pero que no lo pueden saber en tan poco tiempo. Cuantas veces habré visto a gente que en nada quiere a todo el mundo y dicen que es una amistad para toda la vida. No me lo creo.
Y...de repente tengo prisa. Quiero que pase algo ya, quiero saber las respuestas a las preguntas YA. Me están pagando con mi misma moneda: lentitud, calma, un poco a poco que me está resultando bastante desesperante. La incertidumbre me mata y siento que pierdo el tiempo, que tonterías las luchas. Quizá sea que llevo demasiado esperando como para seguir valorando la lentitud. Para ver que este poco a poco puede acabar siendo super bonito, porque puede serlo, si es que acaba bien. Quizá es que no necesito a alguien como yo, que para eso ya me tengo a mi.
El caso es que aquí estoy, luchando contra todo lo que siempre defendí.
No hay comentarios:
Publicar un comentario