sábado, 8 de febrero de 2014

Mirá

Este fin de semana he hablado con una de las pocas personas con las que todavía se puede hablar con sinceridad, sin miedo a poder equivocarte, a decir nada raro, con un sentimiento especial de todo lo que hemos vivido, cada uno a nuestra manera, de los grandes cambios de antes y de ahora, como antes había mejor ambiente, nos juntábamos, cantábamos, sin envidias, sin ser mas que nadie, buen plan, lo sinceras que eran las relaciones, grandes recuerdos con una lagrima en los ojos. Todas las cosas que se hicieron y todas las que se quedaron pendientes de hacer, el miedo que da no seguir nuestros pasos, lo duro que es volver al mismo sitio donde hay un montón de sentimientos que se acumulan en el pecho, te cortan la respiración y vuelve el agua a tus ojos,... pero es bonito recordar y llorar porque quiere decir que significó mucho mientras duró. No hubo tiempo para mucho, ahora toca hacerse el fuerte, nada pasa, lluvia en mi interior.

Ahora la gente habla, critica, si haces porque haces y sino haces porque no haces, tienen una vida tan vacía que les gusta vivir la vida de otros, hablar, inventar cosas para poner a la gente de un lado u otro, tienen que ser mas que vos, que pena dan desaprovechando sus vidas, que risa dan aparentando no se qué.

Yo te seguiré agarrando de la mano, te seguiré dando un beso cada vez que te vea, seguiremos hablando, recordando y llorando las veces que haga falta, seguiremos viviendo nuestras vidas a nuestra manera.

Llegamos a la conclusión de que seguiremos dando de que hablar.

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