sábado, 8 de febrero de 2014

Desesperado aullido!

Encontrar alguna clave que nos permita comprender estos tiempos convulsos puede pasar –por qué no– por echar la vista atrás hacia otros tiempos también convulsos, incluso por tratar de rescatar los fundamentos teóricos –tan profusos, tan complejos– que propiciaron o acompañaron esa convulsión.

 A fin de cuentas, nada de lo que sucede en nuestro presente deja de tener su origen en acontecimientos no tan lejanos cuyo recuerdo, si tal vez no sirva para responder a la espinosa cuestión de hacia dónde vamos, sin duda resultará imprescindible para saber de dónde venimos. 


Y si admitimos que no hay acción humana desnuda de ideas y conceptos capaces de preparar el salto al vacío que siempre suponen el querer y la decisión, nada descarta de antemano que ideas hoy enterradas por el polvo de la desmemoria y el prejuicio puedan acaso contribuir, si no de inspiración para la acción presente, sí para entender el porqué de nuestra actual desorientación y falta de ideas claras para la acción. 

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